jueves

© Hogueras de San Juan (recuerdos)







Acabo de ver, allí a lo lejos, el humo de una hoguera y he recordado que esta es la noche de San Juan, esa noche de zorginak, magia y misterio, la más corta del año. Me ha venido a la memoria aquellos años en que nuestros hijos en este día, 23 de junio, comenzaban las vacaciones, era salir del colegio, meterlos en el coche y corriendo hacia el pueblo. No había que perder ni un minuto. Hoy, de sobremesa lo recordaban ellos, cómo nosotros dos subíamos las maletas y todos los demás trastos a casa y ellos se iban corriendo al lugar donde habían montado la hoguera que estaba a punto de arder.

Nos habían contado y a la vez contamos a nuestros hijos que allí ardía todo lo inservible, lo malo, lo que no queríamos conservar, incluso que debíamos escribir nuestros deseos para que la carta se quemara en la pira, mientras saltábamos sobre ella tres veces y se cumplirían durante el año.
En algunas playas iluminadas por la luz roja del fuego se escucha la txalaparta y las mujeres bailan hasta caer rendidas, dicen que son las brujas que solo en esta noche se dan a conocer.

Ahora todo esto no es más que un grato recuerdo, vemos el fuego y el humo a lo lejos y pienso que hoy les toca a mis hijos explicar a los suyos todo esto, para que su imaginación vuele entre el misterio y la realidad y sigan una tradición tan antigua como este pueblo.