miércoles

© El viaje



Esta vez no era en tranvía, sino en tren. La razón es que iba más lejos, tan lejos como fuera posible. Miró por la ventanilla y dejó que el paisaje se deslizara frente a sus ojos, desapareciendo en un segundo. Había necesitado más tiempo para tomar la decisión de irse. Era agradable aquella sensación de libertad. Luego continuo leyendo.