lunes

Nubes blancas en un cielo azul -3º






 
Imagen del Diario del viaje de Kiana en la Red
  Había llegado la hora, no iba a esperar ni un solo día ¿para qué? No le iba a costar despedirse de sus compañeros, a alguno puede que le echara en falta, pero no sería durante mucho tiempo. Recogería sus cosas y se iría sin mirar atrás. Durante tres días fue y volvió a la oficina, con cada viaje de vuelta se iba llevando las pequeñas pertenencias acumuladas en aquellos tres últimos años de su vida. El último bajó con algunos compañeros, empeñados en tomar unas cervezas de despedida, al bar donde siempre desayunaban y luego dijo adiós y se fue.

  Por las calles del pueblo, a aquellas horas, apenas se veía a nadie, los que pasaban iban rápidos y bien abrigados porque, la verdad, soplaba un aire bien frío. Pablo buscaba una taberna para cenar algo, en la fonda donde iba a dormir le habían indicado el camino, pero no acababa de encontrarla. Una luz mortecina alumbraba la entrada a una lonja, la puerta cerrada a cal y canto. Dentro la locutora de la televisión desgranaba las noticias y de vez en cuando alguien lanzaba un exabrupto comentando lo que iba diciendo. Ceno bien, tampoco era exigente y la tortilla estaba jugosa y rica, sabía a huevos frescos de gallinas libres y aireadas.
   Estuvo dando vueltas en la cama bastante rato, no conseguía dormirse a pesar de lo muy cansado que estaba. Meditaba sobre los últimos días y las decisiones que había tomado y llevado a cabo, sin pensarlo demasiado para no arrepentirse. Iba a viajar. No sabía bien a dónde pero no pensaba volver en mucho tiempo. Había alquilado su piso a una enfermera que trabajaba en el cercano Hospital Provincial, se habían puesto de acuerdo enseguida. Le pagaba un buen alquiler y le evitaría tener que preocuparse de todos los problemas caseros. Estuvo dudando sobre pasar la frontera y recorrer Europa, empezando por Francia y conducir hasta donde le apeteciera. Pararía siempre que se sintiera cansado y se quedaría en el lugar el tiempo necesario. Cuando arrancó el coche, sin saber por qué, tomó la autopista y salió en dirección sur, hacia el interior, camino de la llanura y los campos dorados.


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