lunes

Tan natural









Ahí estaba ella, tan natural y aparentemente ignorante de la atracción que ejercía sobre mí. Ocupada en la dura labor de hacer la colada y sin embargo fresca y serena, como si semejante tarea no fuera más que un agradable entretenimiento que no la afectara en absoluto.
Lo que la hacía más hermosa a mis ojos, era esa despreocupación de sí misma, la naturalidad con que dejaba que el agua se deslizara por sus brazos. Era joven y hermosa. Y yo no podía dejar de mirarla.

 ©Rosa G.


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