viernes

En el fondo de los ojos







Aquella habitación era como una primorosa caja en la que se guardaran ojos. Había ojos de todas clases, de todos los colores. Algunos brillantes, otros azules como el cielo en un día despejado, algunos asustados y otros medio dormidos. Todos miraban de un lado a otro para ser si eran mirados y para ver más allá de sus narices. Se acomodaban todos en los huecos profundos y húmedos de las caras de los seres que daban vueltas por la sala mirando a las paredes, o mirándose entre ellos con sonrisas de compromiso dibujadas en los labios. Solo dos de aquellos ojos se dieron cuenta de lo estúpido que resultaba estar ahí parados mirando todo aquello que, en realidad, no le importaba a nadie.

No hay comentarios: