sábado

Dedicated to You







Ella le miró un instante, agitó su larga melena y dejó que sus pestañas abanicaran el aire, espeso y cargado de humo, después colocó el cigarrillo en la larga boquilla y la acomodó entre sus gruesos y rojos labios. Cuando se acercó a él solo podía mirar sus caderas moviéndose al ritmo de la música que sonaba en la sala y su esbelta pierna asomándo por la abertura del vestido largo.

— ¿Me das fuego? —le dijo.