domingo

Samba triste


Pasaban cosas, los días cambiaban, incluso las horas llenaban el mundo de cosas nuevas. El corazón temblaba con la simple brisa de la tarde, o una mano apretando la tuya, también cuando volvías los ojos y encontrabas otros ojos observándote. Sucedían cosas, sencillas, normales. Dónde se perdió la capacidad de ahuyentar los silencios. ¿Es lo que nos reserva la vida?

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