viernes

Las ilusiones son peligrosas

(Traducido del inglés por Damian Pergo)


Narada, un practicante de yoga, perfeccionó su disciplina a tal grado que un día se le apareció el dios Vishnu y le dijo: “Narada, haré cualquier cosa que quieras, sólo dime cual es tu deseo y te lo concederé.” Narada respondió: “Lo único que quiero es entender la dualidad de la realidad y Maya, esa deidad que gobierna las ilusiones.” Vishnu suspiró, “Eso es muy difícil, es la meta de quienes buscan iluminación total. ¿No hay otra cosa que quieras en vez de eso, dinero, poder, o algún placer divino?” Pero Narada insistió, “Eso es todo lo que quiero.” “De acuerdo,” dijo Vishnu, “pero es un día precioso, caminemos mientras te explico todo eso que quieres entender.” Dios y discípulo se van caminando por los montes como dos buenos amigos, admirando las lejanas montañas nevadas. El sol brilla con intensidad. Vishnu para bajo la  sombra de un árbol y dice a Narada, “Caramba, hace calor y estoy muy sediento. Hazme un favor antes de que te explique lo que quieres entender. Tráeme un vaso de agua de esa casita de campo al pie de esa ladera. Aquí te espero.” “Por supuesto mi Señor, ahora regreso,” dice Narada, y se va trotando hasta llegar a la casita. Toca a la puerta y la abre una chica que posee una belleza encantadora. Él se siente extasiado cuando ella pide que pase. Conoce a la familia y lo invitan a comer el almuerzo, y en menos que canta un gallo se enamora de la chica. Le piden que se quede la noche, y… después de un tiempo se casa con ella, tienen hijos y viven una vida feliz y próspera. Un año, sin embargo, los monzones provocan grandes inundaciones. Llueve día tras día sin parar, algunas casas son arrasadas. El nivel del agua continúa subiendo. Narada toma de la mano a su esposa e hijos, al más pequeño lo carga en sus hombros, y juntos tratan de salvar sus vidas subiéndose al techo de la casa pero, desafortunadamente, los hijos, uno por uno, son arrancados de la mano de su padre por las fuertes corrientes de agua. Y justo cuando Narada trata de sujetar y salvar a su esposa, la fuerza del viento y el agua hacen que ella desaparezca, sumergiéndose. Narada se siente totalmente devastado con la pérdida total de todo lo que atesoraba, y a punto de perder su propia vida. En tal momento de desesperación, comienza a implorar con gran fervor, “Por favor Señor, ayúdame en este momento de miseria.” Y en el estruendo de la tormenta se escucha la voz del dios Vishnu, “¿Dónde está mi vaso de agua?”