domingo

22 de Julio día de la Magdalena









El verano es época de fiestas, hablo de fiestas llenas de tradición y significado. Cada lugar tiene las suyas. En Bizkaia hay varias, pero sobre todo dos me gustan a mi especialmente.
Hoy es día 22/7 y por tanto se celebra el día de la Magdalena.
El alcalde de Bermeo (este año alcaldesa) acompañada de otras personas embarca en uno de los grandes pesqueros (hoy han sido dos pequeñas embarcaciones, por eso del ahorro ante la crisis) y navegan hasta llegar a la isla de Izaro. El viaje ya es en sí una fiesta y la razón de hacerlo es que la alcaldesa tirará cerca de la isla una teja al agua. ¿Y por qué hace esto?
Dice la leyenda que, después de muchas disputas a causa de la titularidad de la isla, en las que participaba también Elantxobe, el alcalde de Mundaka y el de Bermeo, porque el de Elantxobe se retiro antes de la discusión, decidieron acabar con aquello celebrando una regata y el que ganara se declararía dueño del pedrusco. La isla es un lugar precioso, hace muchísimos años había allí un convento de monjes, pero desapareció. Más recientemente los jóvenes iban allí a celebrar acampadas, pero la corporación acordó prohibirlo. A veces un rebaño pequeño de ovejas pasta por los prados para evitar que se vea salvaje y por los acantilados los expertos hacen submarinismo. Además allí se reúne una buena colonia de aves, que anidan para criar a sus pequeñuelos. Con lo que concluimos que la disputa no era por el valor de la tierra, sino más bien una cuestión de amor propio. La isla está más cerca de Mundaka que de Bermeo y justo en la desembocadura del Urdaibai,  un lugar declarado patrimonio y de una gran belleza.





Ganaron los de Bermeo. En Mundaka se dijo que habían hecho trampa y todo eso que solemos decir cuando no podemos creer que hemos perdido. Por eso y desde entonces el día 22 de julio el edil tira la teja al agua y declara que si en Bermeo hay goteras llegan hasta Izaro. Alguien sube después a la isla y planta en lo más alto la Ikurriña y la bandera de Bermeo (creo que es el único día que alguien pisa el lugar).
El mar se llena de barcos de todos los tamaños que siguen al séquito del alcalde y desde Mundaka, Elantxobe y todos los pueblos de alrededor hacen lo mismo. 







Es un día para pasar en la mar, unos con otros, en armonía. Al regreso a tierra la fiesta continua en los txokos, los bares y las casas y también en las calles entre romerías y verbenas. Y las gentes de los pueblos sin mar o de la ciudad suelen acercarse para participar de ello, que constituye en sí todo un espectáculo y un motivo de orgullo y emoción. Una tradición que pasa de generación en generación desde hace muchísimos años.








Esta es una de las fiestas, la otra se celebra en otro lugar precioso y cerca del mar. En Punta Galea, en las campas de Aixerrota. 

 
Es un concurso internacional de paellas. Empezaron la fiesta una cuadrilla de amigos que se reunían para caminar y pasar el día. Poco a poco se fueron uniendo otros más y hoy en día acuden miles de personas de todo el mundo, animadas a participar en el concurso o simplemente a mirar y probar los guisos. La paella debe hacerse a fuego, con unas normas que son iguales para todos, la comisión de la fiesta pone dos kilos de arroz a cada concursante y la leña necesaria para el fuego. Lo que se ve allí no tiene parangón, las paellas son verdaderas obras de arte culinario y decorativo y la animación de las cuadrillas, la alegría y camaradería






extraordinarias. Los paseantes se acercan a las casetas de los conocidos y estos les invitan a tomar el hamaiketako antes de comer.
Los txistus, tamboriles y acordeones hacen pasacalle y la gente joven salta alrededor, se bailan danzas tradicionales y los más animados cantan bilbainadas. Buena romería y a la noche conciertos de rock y verbena.
Hay otras fiestas, pero estas del día 22 de julio son muy especiales y a mí me gustan mucho.