miércoles

Me gusta escribir





Yo no sé escribir. Y sin embargo, me gusta hacerlo. En mi cabeza hay un hormiguero lleno de signos minúsculos bullendo y a veces se pelean por salir a la luz del día. Solo que necesitarían alguien que supiera colocarlos en perfecta formación. Y yo no sé.

A veces me digo que entonces por qué escribo. La Red y el mundo están llenos de palabras y más palabras puestas a disposición de quien desee leerlas. Hoy mismo leía yo algo parecido a esto en el blog de una magnífica mujer que se mueve por el espacio digital. Ella si sabe escribir y lo hace muy bien. Me da envidia. Sí, ya lo sé, pero es una envidia de esas que las abuelas llamaban sana. Me digo ¿por qué yo no puedo, o no sé?

Hay más porqués, pero el fundamental es saber por qué escribo, entonces. No lo sé, fundamentalmente porque me apetece, porque quiero. Cuando empecé a escribir en este blog o relatos, o poesía, no pretendía que nadie me leyera. No me gustaba ni a mí lo que escribía ¿cómo iba a pensar que le gustaría a los demás? Cuando empezaron a aparecer personas encantadoras que me decían que les gustaban mis palabras, empecé a darme cuenta de que, podía ser que alguien me entendiera. Y le importara lo que decía y no cómo lo decía.

Y lo más importante de todo esto es que he decidido que hago lo que me gusta y lo seguiré haciendo. Para mí y si a alguien le gusta, para todo el que quiera compartirlo conmigo. Sin más, dejando a un lado todo lo demás: las críticas de los entendidos, los comentarios de los que saben, mi opinión sobre lo que tengo que aprender si quiero que esto se aproxime a algo bueno. Me gusta escribir aunque no tuviera nada que contar. ¿Qué tontería, no?