martes

Otra vez Marta



Marta y yo somos amigas desde hace muchos años, ya íbamos juntas al colegio y luego salimos en la misma cuadrilla y más tarde, en parejas con nuestro respectivos novios. No importa el tiempo que pase sin vernos que retomamos el hilo de la última conversación sin un momento de indecisión. Esta mañana me ha llamado y hemos desayunado juntas en el café de siempre, en la mesa de siempre.

A Marta siempre le pasan cosas emocionantes, tiene una vida intensa y no le importa cometer locuras, pues dice que quien no lo hace no tiene vida completa. Puede que tenga razón, yo soy mucho más tranquila que ella, aunque a veces también creo que hay que desmelenarse alguna vez, aunque solo sea para saber qué se siente.

El caso es que está enganchada a un hombre, ella dice que no sabe qué le pasa con él, pero no puede dejarle del todo. Se aleja una temporada y luego vuelve. También es cierto, dice, que ese hombre sabe tentarla continuamente con sus atenciones y ese saber hacer de los que luchan por lo que quieren, sea esto lo que sea. El caso es que me miraba con ojos desesperados porque por más que se ha esforzado no consigue alejarse definitivamente y además cae en sus brazos voluntariamente, solo porque él la dice cosas dulces y afirma que no quiere nada que ella no quiera.

Yo no tengo ni idea de lo que le conviene hacer, solo le he dicho si ya se ha preguntado alguna vez qué es lo que ella desea realmente y porqué sale huyendo y sobre todo algo muy importante, si sabe ya qué es lo que quiere él y si eso que él desea es algo que ella desea también. No se que decirle, estas cosas del cuerpo y el alma son muy personales y seguro que cuando ella no se va definitivamente será por alguna razón. Y esto mismo vale para él.

Cuando me ha preguntado que tal van mis cosas le he dicho que aburridas jajaja porque en mi vida, de momento, todo parece enraizado firmemente.

La he abrazado con mucho amor, al irnos, la verdad es que la quiero un montón y pegando mi boca a su oído le he dicho bajito: El más difícil no es el primer beso, sino el último. Ella me ha dado uno cálido que espero que sea uno más de los muchos que nos hemos dado a lo largo de nuestras vidas.

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