martes

El


¿Qué le estaba pasando? fuera lo que fuera no le importaba, como tampoco le preocupaba las consecuencias de lo que estaba haciendo. Aquella mujer le había devuelto la vida y ahora caminaba ligero, como si unas alas le hubieran crecido en los pies, en su cara se pintaba una sonrisa sin que pudiera remediarlo y todo su cuerpo estaba alerta esperándola. No era solo sexo, ella !era tan joven! y sabía escucharle con tanta admiración que volvía a sentirse fuerte y seguro como en otros tiempos.

1 comentario:

montse dijo...

Qué bonito! Si que es verdad que hay personas que te cambian la vida solo por el hecho de existir.