lunes

Cosas del día a día



Lo que ha sucedido en Japón es algo terrible, pero ya nuestros ojos se han acostumbrado a ver por la televisión catástrofes, sino tan graves, similares, en Chile no hace demasiado, por ejemplo. No puede uno imaginar que haya algo bueno en una cosa tan terrible como ver moverse la tierra y luego contemplar al mar volviendo a sus antiguos comienzos, cuando reinaba sobre todas las cosas. Pero sí ha habido algo digno de mencionarse y que para mí es bueno: el comportamiento de los japoneses. No sé si es cuestión de disciplina, apredizaje, o de un caracter colectivo fuerte y solidario. Pero, que quieres, chapeau de mi parte para ellos. Algo digno de imitar, de aprender por si nos toca, que ojalá no.

Y como una noticia borra a otra, ha quedado un poco en segundo plano la lucha de los ciudadanos de Libia contra su dictador. Y una vez más ahí hemos dejado solo a un pueblo que pide libertad y justicia y que además lucha por conseguirlo con un valor considerable y seguimos reuniéndonos, concertando, analizando, considerando si nos beneficia más intervenir o perdemos más haciéndolo. Nuestros representantes se reunen en Bruselas, hablan, hablan, comen y cenan a cargo del presupuesto, si es preciso duermen en buenos hoteles para volver a reunirse y hablar y hablar.

De mientras mueren hombres, y niños o mujeres. No importa, hay muchos. En Libia hay una población importante de jóvenes y ellos han conseguido movilizar a su pueblo por medio de Internet. No es la primera vez que algo así sucede. Debe ser por ello que los de siempre tratan de controlar la Red. No sea que les toque a ellos algún día. Pero es demasiado ya. Los parias de este mundo quizá ya no puedan soportar más, quizá está por llegar el día de la Justicia.

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