lunes

Un nuevo día


Acabo de mirar el mundo, el mío próximo y lo he visto desperezarse y levantarse para iniciar un nuevo día. ¿Qué esperará el mundo hoy? me he preguntado. Y todo seguido la pregunta era más personal y cercana ¿qué espero yo para hoy?

El sol, poco a poco, calienta las fachadas de las casas de enfrente, a ellos les toca el de la mañana y pienso en sus habitaciones bañadas por esa luz entre blanquecina y rosa y en el placer del calorcito que despide. ¿qué esperarán para hoy todas esas personas que se afanan para comenzar el día?

La gente marcha por la calle, a lo lejos escucho los silbidos de la policia de tráfico que, con ellos, pretende apresurar a los conductores que entran y salen de la ciudad camino de sus ocupaciones. Son muchos ¿a dónde van tan alocados, que desearán que les suceda hoy?

No hay deseo que acalle la inquietud del mundo, porque si mi deseo se cumple ¿cómo podré disfrutarlo cerca de tantos a los que la esperanza se les truncó en el camino? Y ¿cómo puedo cargar sobre mis espaldas tanto peso?

Sigo mirando al sol ya sobre nuestras cabezas, radiante, espléndido, impertérrito ante lo que sucede en este planeta al que ilumina con tanta generosidad, sin pedir nada a cambio. Y yo, que no puedo más de lo que puedo, decido buscar una esperanza en algún lado para poder seguir adelante aunque sea solo por el día de hoy.

1 comentario:

montse dijo...

Qué bueno, Rosa!!!
Yo espero acabar de escribir algo que me comprometí a hacer y tenerlo listo hacia el mediodía; espero que ese sol que mencionas me anime cuando salga a la calle, espero que toda la gente que conozco tenga hoy un buen día. Y sobretodo espero seguir teniendo la capacidad de seguir esperando. Un saludo.