sábado

Amigas


Alrededor de unas tazas de café, varias amigas charlábamos sobre esto y lo otro como si quisieramos arreglar el mundo. Me encantan estas reuniones, todas hablamos a la vez y parece que nadie escucha, pero no es cierto, cada vez que nos reunimos vuelvo a casa con la sensación de ser mejor, más feliz y de haber aprendido algo.

Hablando, hablando, llegó el tema de las arrugas, los dolores aquí y allá y la sensación de que íbamos haciéndonos mayores a marchas forzadas. Y esto que dejo aquí tiene que ver con lo que dijimos entre unas y otras:

- Yo no me consideraré vieja ni aunque tenga 89 años - dijo Marga
- Pues yo creo que la vejez en un regalo - añadió Pilar - por primera vez en mi vida soy la persona que siempre quise ser.

- Mira, a veces me desespero de mi cuerpo, las arrugas, las ojeras, las canas - comentó Isabel - a menudo me miro al espejo y no me reconozco, la verdad. Pero luego pienso que no cambiaría por nada mis estupendas amigas y mi preciosa vida por un cuerpo diez o menos canas.

- Bueno, bueno - dijimos todas a la vez muertas de risa.

- Reiros, pero yo, me he vuelto amable conmigo misma y me critico menos, ahora que soy mayor. Soy mi mejor amiga y no me regaño por comerme una galleta extra o por no hacerme la cama o por comprarme algo que no necesitaba. Oye, !estoy en mi derecho de ser un poco desordenanda y extravagante! He visto a demasiados de mis amigos irse muy pronto de este mundo sin que pudieran darse cuenta de la libertad que da hacerse viejo.

- ¿Sabeis cuándo agradezco yo esta edad? cuando me siento a leer o a jugar con el ordenador y me dan las cuatro de la madrugada y luego me quedo dormida hasta mediodía ¿a quién le importa y si le importa a alguien me importa a mi? No. Me pongo a bailar conmigo misma aquellas preciosas canciones de los años 50 o 60 y si me apetece llorar por algún amor perdido .... lo haré, si me apetece me iré a pasear por la playa aunque tenga que ir vestida y aunque me miren con pena las del bikini. Ya se harán viejos, ya (si tienen suerte).

- Me pone negra que se me olviden las cosas - dijo Mercedes - me pasa algunas veces, aunque luego me digo que por lo menos recuerdo lo importante. También pienso en las veces que se me ha roto el corazón por tantas causas, pero vuelvo a decirme que un corazón roto es lo que me da fuerza, entendimiento y comprensión. El que no se ha roto nunca no sabrá lo feliz que hace saber que eres imperfecto.

Mira chica - volvió a hablar Marga - Me miro al espejo y pienso que tengo el pelo blanco pero que mi sonrisa es la de siempre, la de mi juventud y agradezco éso porque muchos no se han reído en la vida y tantos se han muerto antes de que sus cabellos platearan.

- Hay algo que me gusta de esta edad, me ha costado aprenderlo - dije yo - pero es algo imprescindible: puedo decir sí o no cuando es eso lo que quiero decir. Soy más positiva, me preocupa menos lo que piensen los demás y además creo que me he ganado el derecho a estar equivocada. Sobre todo lo que más me gusta de esta edad es que me ha dado LIBERTAD. Me gusta en quién me he convertido, no viviré siempre, así que no voy a perder el tiempo lamentando lo que no pudo ser ni me voy a preocupar por lo que será. Si me apetece comeré postre todos los días y seguiré amando sencilla y generosamente. Y sobre todo voy a ver si soy capaz de hablar con amabilidad.

Nos quedamos en silencio y después nos reímos a carcajadas. Siempre es igual, vamos a cambiar el mundo y todo sigue como antes. Pero esa corriente de complicidad y entendimiento nos llena para una temporada, hasta que volvamos a reunirnos de nuevo y nos tomemos un café.

2 comentarios:

montse dijo...

Es precioso este texto; pero no estoy en sintonía para comentar nada más. Será que hoy me siento vieja, no; solo acabada. No. Las dos cosas. Mañana será otro día.

Rosg dijo...

Hola Montse hoy es otro día, mira que sol más rico hace; me gustan los paseos con días así, hay muchas cosas que ver en mi ciudad en las que nunca me he fijado.

Un abrazo. Te he dejado un mensaje en el único sitio dónde puedo mandártelos en privado. Besote.