lunes

Reflexiones




¿Ha cambiado algo? el año pasado brindé al son de las campanadas por un año nuevo y diferente y ahora he vuelto a hacerlo. ¿Qué hubo de diferente en el año pasado y qué lo será en este que empieza? ¿he cambiado en algo, he cumplido alguno de los propósitos que me hice?

Año tras año levantamos la copa de cava y brindamos por lo que nos vaya a deparar el que estrenamos. Hojas del calendario nuevecitas y sin tachones que se irán llenando de contenidos hasta el último día. Las anotaciones del mío han cambiado mucho. Consultas médicas, análisis, cosas que han surgido en mi vida. Clases, ejercicio, propósitos de adelgazar, de caminar, de aprender aquello que nos ilusiona. Los amigos, la familia, vivir con más alegría, fomentar la ilusión, enamorarnos de nuevo o del mismo amor de siempre.

En nuestro interior alumbra una llamita que incita a la aventura, no hace falta recorrer desiertos, subir montañas, lanzarse en paracaídas, sino sentir que la vida es una aventura fantástica, tan maravillosa como la creemos en nuestra mente, como nos obliguemos a verla simplemente caminando por las calles tan conocidas de nuestra ciudad. Cada persona que se nos cruza en ese camino es una aventura, cada rincón, cada luz, todas las cosas que cambian y evolucionan a diario son enigmas a desentrañar.

Si miramos el mundo con un punto de fantasía, todo será lo mismo, posiblemente no mejorará para quien lo ve sin ella, pero aunque así sea, revestidas de imaginación las cosas se transforman en pequeñas aventuras, o tesoros a descubrir. No perdemos nada y ganamos mucho con ello.

Algunas solo las aprendemos cuando hemos estado a punto de perderlo todo. Cuando lo que nos queda es un regalo y sabemos lo que vale, cual es su precio. Cuando estamos agradecidos por todo lo que hay de hermoso a nuestro alrededor. Aunque sé que a veces es muy dificil olvidar que hemos mandado al mundo a la mierda y no solo éso sino que además hemos llenado el mundo de mierda.

2 comentarios:

Adu dijo...

¡Qué decirte! Yo he pasado por la experiencia probablemente más impactante de mi vida (y he tenido unas cuantas a lo largo de ella). Pude morir. Lo sentí varias veces. Parece un anuncio de los malos pero lo siento auténticamente así: mi vida ha cambiado. Ahora hay un antes y un después.
Mis mejores deseos para ti.
Ojeando tu blog veo que haces muchas referencias al amor y, por cierto, no consigo encontrar tu "perfil" (no es para "tirarte los tejos" ¿eh? Tranquila, chiquilla...)

Luis Antonio dijo...

Abordo el mismo tema en mi bitácora. La diferencia entre el año viejo y el nuevo es que el primero ya es historia conocida y el segundo, no. Todo son expectativas y dudas ante la incertidumbre de lo desconocido. Por regla general lo recibimos con los brazos abiertos. El tiempo confirmará si había o no motivos para semejante alborozo, pero no está mal alimentar las esperanzas.

Un abrazo nuevo