sábado

LEYENDA PERSONAL





Andando distraidamente por un Centro Comercial, con una amiga violinista, entre el murmullo de las conversaciones, el ruido de los altavoces, la gente caminando, mi amiga dice de pronto:
- No es maravilloso?, Oyes ese piano?
La verdad es que no he oido nada, pero es cierto, entre todo ese barullo surge el sonido de un piano. Pienso que es una grabacion, pero mi amiga dice que no, que es en vivo.
Siguiendo el sonido de la musica, una sonata de Chopin, vamos buscando el lugar de donde proviene, y ahora que le presto atencion pareciera como si todos los demas sonidos hubieran desaparecido.
Llegamos a la zona del restaurante, y alli entre el bullicio de la gente comiendo, hablando y leyendo el periodico, esta el piano y el pianista. Toca otras dos sonatas de Chopin, y despues Schubert y Mozart. Tendra como unos treinta años, dice una placa que es un musico de Georgia.

Mirandole tocar estoy segura de que realmente no esta aqui.Sus manos, comparten con todos el amor, el alma, el entusiasmo, lo mejor de si mismo, sus años de estudio, de concentracion, de disciplina.
Pero parece no haber entendido una cosa: los que vienen aqui no vienen a escucharlo, sino a comprar, pasear....
Al pianista eso no le interesa, sigue conversando con los angeles de Mozart, tampoco nota que solo dos personas le escuchan, una de ellas, violinista, le escucha con lagrimas en los ojos.

Viendole tocar asi, con tanta entrega como si estuviera en la Opera de Paris o la Scala de Milan, siento un profundo respeto por el y a la vez me recuerda que cada uno tiene una leyenda personal que cumplir y punto final. No importa si los demas te apoyan, te critican, no te hacen caso o te toleran: tu haces aquello porque es tu destino en este mundo, es la fuente de toda alegria.
El pianista termina la pieza de Mozart y levanta la cabeza del piano, por primera vez nota nuestra presencia y nos saluda con un discreto movimiento de cabeza. Y enseguida vuelve a tocar su piano.
Cuando pensemos que nadie presta atencion a lo que hacemos, recordemos a este pianista: el conversaba con Dios a traves de su trabajo, y el resto no tenia la menor importancia.

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