domingo

Preguntas





Pablo mira la televisión y juega con sus gormitis sobre la alfombra del salón de su casa. Parece concentrado en su juego, pero lo cierto es que también escucha y yo diría que ve lo que pasa por esa pantalla que es como el testigo peremne de nuestras vidas.

- ¿Qué hace toda esa gente? - acaba preguntando.
- Están recibiendo al Papa
-¿ A papá?
- Noooo - digo yo entre risas- al Papa
- Ahh ¿de quién es papá?
- Pues diriamos que de mucha gente que piensa como él
- Ahhhh! - dice de nuevo - ¿y qué piensa?
- Mira, exactamente no lo se. Sin embargo tengo una idea aproximada de lo que yo creo que debiera pensar.

Me mira con esa inocente mirada del que no entiende nada y de pronto pierde todo interés por lo que ha visto y por mí y se encierra en su propio mundo de juegos y fantasía. Yo me quedo mirándole, sé que en mis ojos hay un profundo pozo de amor infinito, pues lo siento calentando mi corazón como si fuera un fuego ardiendo.

- ¿Cómo explicárselo? - me pregunto - ¿Cómo le hablo de lo que quiero decirle y conseguir que nadie, ni siquiera yo misma, manipule sus pensamientos, sin que luego viva inmerso en un mundo de dudas y de temor, en una angustia perpetua por no saber estar a la altura de lo que exigen de nosotros.

Sigo mirando al hombre de blanco que circula velozmente escondido en un coche, también blanco, que dice palabras con las que dificilmente puedo estar de acuerdo, que viene a un lugar donde es un invitado y habla de asuntos que ya están aparcados para todos sus anfitriones y que se lo pone tan dificil a los que le escuchan, tan completamente imposible.

Acaban de dar las noticias. Como siempre a la hora de la comida, si tienes la televisión puesta y quieres estar informado, la mesa se llena de sangre, de pedazos de cuerpos machacados por las balas o las bombas, de ojos enormes y vientres inflados, de chabolas en el extrarradio de las más preciosas ciudades, de hombres y mujeres parados en la calle esperando a que alguien les de un trabajo. De viejos buscando entre las basuras para poder comer. Y me pregunto ¿de qué sirve todo ésto, porqué se permiten gastar tanto en ésto? Y llego a la conclusión de que lo más importante es que vean que somos poderosos, demostrar al mundo el poder de los que lo pueden todo y se apropian de todo sin ningún remordimiento.

Vuelvo a mirar al niño que, confiadamente, sigue jugando con sus muñecos a desfiles y guerras y ahora en mis ojos hay un profundo sentimiento de pena y preocupación.

1 comentario:

Marita dijo...

Rosg..te ha faltado poner, como decirle a un niño...que ese hombre de blanco intenta ocultar y calla que a otros niños, algunos ahora hombres...les han destrozado la vida, personas como él, que desde un púlpito se llenan la boca de bondad y buenas acciones pero por detrás cometen barbaridades...soy católica...pero cuando escucho estas cosas...reniego de la gente que se dice dirigir la Iglesia...creo en Dios...pero descreo de los hombre a quienes él dejó para dirigir su casa....muy buen post...es difícil a veces explicarle muchas cosas a los niños...pero en determinado momento hay que hacerlo...porque lamentablemente estas cosas pasan en el mundo al revés en que vivimos...besos