miércoles

El engaño



( Imagen del blog Bocetos teatrales )


Mari Jose dice que su pareja le engaña.

- Mujer, no será para tanto - le digo yo - ¿porqué lo sabes?

Dice que lo va notando en pequeños detalles de
la vida diaria. Y se pone a explicarme uno detrás de otro. Tal y como lo cuenta, desde luego los síntomas son letales. Claro que uno nunca está seguro de si es verdad lo que parecen demostrar esas pequeñas cosas que intuimos o no lo es y estamos viendo fantasmas.

Mari Jose me ha dicho que lleva ya una temporada rara y en la que no ve las cosas claras; a veces le entra una tristeza profunda porque ella preferiría la sinceridad. Otras se dice lo que quiere creer, que aunque todas las cosas señalen esa evidencia, no son más que imaginaciones suyas.

No sé que decirle a Mari Jose. Ya di mi opinión un día y luego resultó que la pareja decidió darse una segunda oportunidad. Yo me alegré por ellos, pero ya había dicho lo que pensaba y eso no suele gustar cuando se olvidan los malos tiempos.

Quiero ponerme en su lugar y pensar qué haría yo. Pero no se me ocurre nada porque, me digo, yo tengo la suerte de que nadie me engaña. Luego me quedo pensando un poco y me digo ¿y yo cómo lo sé? Y eso me da para pensar un rato.

Hablamos entre las dos de la confianza, de la lealtad y de lo fácil que sería saber siempre que si hay algo que decir se dice y de esa forma no es necesario mentir. Cuántas vueltas le hemos dado a éso sin llegar a conclusión alguna. Cada uno elige la manera. Unos lo quieren todo, otros no dejan nada, los hay que se van sin saludar y otros que no se van nunca aunque hace tiempo que se fueron.

No sé, la he dejado sin aclarar nada, sigo sin saber qué podría decirle yo. No me gusta que me mientan y casi siempre acabamos por saber cuándo alguien lo está haciendo. Ella dice que lo sabe. Pues seguro que tiene razón. ¿Cómo voy a saber yo lo que debe de hacer, si no lo sabe ni ella misma?

1 comentario:

Luis dijo...

es regla fija que quien aconseja en esta materia, sale mal parado.