viernes

El regalo




Un hombre murió de pronto, sin esperarselo y cuando ya estaba en el camino hacia la nada vió venir a un hombre de cara bondadosa que llevaba una maleta en la mano y que tomandole con la otra le dijo:

- Bien, hijo, es hora de irnos.

- ¿Quién eres tú? - preguntó nuestro hombre - ¿acaso eres Dios? y si es así ¿a dónde me llevas? no es aún mi tiempo, todavía tengo muchos planes por cumplir.

- Lo siento hijo, pero ha llegado tu momento y debes venir conmigo.

- ¿Qué llevas en esa maleta, Dios, son tus pertenencias?

- No, hijo, son las tuyas.

- ¿Las mías? qué son ¿mis ropas, mi dinero, todas mis cosas?

- !Ah! no, no, lo siento, todo éso que dices nunca te perteneció, eran de acá, de la tierra.

- ¿Son, entonces, mis recuerdos?

- Lo siento, pero ésos ya no vienen contigo, pertenecen al tiempo.

- Serán mis talentos.

- Tampoco, hijo, tus talentos son de las circunstancias.

- Ya sé, son mis amigos, mis familiares, mi mujer y mis hijos.

- Pues no, porque los primeros eran del camino y los segundos pertenecían a tu corazón.

- Ay Dios! me asustas! Puede que sea mi cuerpo entonces.

- No hijo, ya sabías que tu cuerpo pertenecía al polvo.

- Entonces tiene que ser mi alma, estoy seguro.

- Lo siento, pero ni siquiera tu alma te pertenecía, élla era mía.

El hombre empezó a asustarse de verdad y lleno de miedo errebató la maleta de manos de Dios y con gran angustia la abrió y vió que dentro no había nada.

- !Está vacía! - dijo el hombre llorando - entonces ... ¿nunca tuve nada?

- Claro que sí tuviste algo, tuviste cada momento que viviste, ese fué mi regalo para tí, te lo dí cuando naciste para que lo disfrutaras. Eso es la vida, cada momento que vivimos.

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