domingo

Mirada



Después de todo ¿quién era yo para mirarla por encima del hombro? sin darme apenas cuenta, yo me sentía superior a ella y absolutamente desconcertada por lo que yo creía que era resignación. De pronto volvió la cabeza y me miró a los ojos. Y entonces me di cuenta de que, entre ella y yo no había más diferencia que el hecho del lugar donde habíamos nacido. Creo que en ese fugaz instante, ambas nos comprendimos.

2 comentarios:

Antonio Aragues dijo...

Breve y hermoso. Seguro que ambas os comprendisteis, pero ella necesita una ayuda que es difícil encontrar.
Un abrazo

EL MAR...SIEMPRE EL MAR dijo...

a veces sin darnos cuenta solo llevados por la inercia tendemos a creerno mejor que alguien que no es como nosotros porque viste distinto o porque tiene un color de piel diferente pero si dejamos que la mirada repose un instante nos daremos cuenta de que la diferncia solo está en que lo que vemos al mirar...es solo la fachada y no a la persona.

Mi mejor sonrisa para ti