domingo

Un loro marrón




La madre había educado perfectamente a sus hijos y cuando ya tuvieron edad suficiente los tres se fueron a buscarse la vida. Tuvieron que luchar mucho y poco a poco consiguieron triunfar en sus trabajos y en sus vidas. Un día se reunieron los tres hermanos para celebrar el cumpleaños de uno de ellos y hablando, hablando, salió el tema de la madre y lo sola que vivía en la pequeña ciudad donde habían nacido.

- Ningún día me he olvidado de ella - dijo Pedro muy satisfecho - de hecho le compré la casona de los Marqueses, aquella tan grande y preciosa, la he mandado restaurar y se la he regalado a madre, para que viva feliz en ella.

- Tampoco yo la he desatendido - dijo Esteban - como es mayor me pareció que le vendría bien un coche y se lo he regalado, un Mercedes con chofer incluido, al que le pago el sueldo yo, todos los meses.

- Bueno, yo he pensado en qué era lo que le gusta a la madre más y recuerdo que le gustaba mucho leer la Biblia ¿recordaís? - dijo Jesús - Pero ella ahora, por los años, apenas puede leer, se le cansa la vista pronto. Así que compré un precioso loro marrón y lo llevé a vivir, hace ya 20 años por lo menos, a un convento de franciscanos. Ellos le han enseñado a recitarla de memoria de principio a fin. Me ha costado más de 6.ooo euros al año, pero creo que madre estará muy satisfecha con él. El dinero es lo de menos.

Por Navidad los tres hijos fueron a casa de la madre a pasarla con ella.

- Queridos hijos, os agradezco muchísimo vuestros regalos. Pero verás, Pedro, yo ya vivo sola, Manola mi ayudante se va a dormir a su casa, y esta casa es enorme, así que me pierdo en ella y nos da muchísimo trabajo.
Esteban, hijo, pero si ya no salgo a ninguna parte, apenas me muevo del saloncito y desde allí veo a la gente pasar y algunas amigas vienen a verme. No sé que hacer con el coche y el chofer.
!Ah Jesus! tú si que sabes lo que le gusta a tu madre de verdad. Tu regalo es el que más me ha gustado. !El pollo asado es mi debilidad!

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