sábado

José Saramago



José Saramago decía: "Yo no escribo para agradar o desagradar; yo escribo para desasosegar." Cuando era difícil comprometerse, Saramago fué un intelectual comprometido. Toda su vida y su obra constituyen una llamada al ejercicio del libre pensamiento y la rebelión contra la injusticia. Él constantemente nos prevenía contra una destructora epidemia de ceguera. Fué el primer premio Nobel para las letras portuguesas y un referente para toda la izquierda mundial.




Cuando tanto nos obligan a decir sí en estos tiempos, él fué el hombre que se atrevió a decir no. Eligió por compañera a la periodista sevillana Pilar del Río y ella lo llevó a Lanzarote. Y así ha vivido entre la isla y su Lisboa querida en cuya casa guardaba el amor a los otros y a sus antepasados. Su abuelo, que era analfabeto, le enseñó a amar a los hombres y a la tierra y a él dedicó aquel discurso memorable el día que le concedieron el Premio Nobel de Literatura en 1998.

Descanse en paz.

1 comentario:

Antonio Aragues dijo...

Lucidez, honestidad e integridad son palabras que pueden definir a este gran hombre.
El, descansa en paz, pero nuestra memoria , en su homenaje, sigue desasosegada.