viernes

El placer por aprender




Siempre he pensado que no hay dinero suficiente para pagar a un buen profesor. Y si se tiene la suerte de tropezarse con alguno que lo sea cuando estamos en la edad de aprender, es algo que nos marcará de por vida.

Un profesor que sepa estimular la curiosidad por aprender, investigar, preguntar.... que convenza al alumno de que merece la pena estudiar, no por aprobar sino porque saber más le va a hacer más feliz...más libre..menos manipulable.

3 comentarios:

Antonio Aragues dijo...

Querida Anne:
Te remito a las palabras que en mi artículo de la película Lugares Comunes reproduzco de la disertación del profesor (Federico Luppi).
“El año que viene casi todos ustedes serán profesores. De literatura no saben demasiado pero lo suficiente para empezar a enseñar. No es eso lo que me preocupa. Me preocupa que tengan siempre presente que enseñar quiere decir mostrar. Mostrar no es adoctrinar, es dar información pero dando también el método para entender, razonar, analizar y cuestionar esa información. Si alguno de ustedes es un deficiente mental y cree en verdades reveladas, dogmas religiosos o doctrinas políticas, sería saludable que se dedicara a predicar en un templo o desde una tribuna. Si por desgracia siguen en esto, traten de dejar las supersticiones en el pasillo antes de entrar al aula. No obliguen a sus alumnos a estudiar de memoria, eso no sirve. Lo que se impone por la fuerza, es rechazado y en poco tiempo se olvida. Ningún chico será mejor persona por saber de memoria el año en que nació Cervantes. Pónganse como meta enseñarles a pensar. Que duden, que se hagan preguntas. No los valores por sus respuestas, las respuestas no son la verdad. Buscan una verdad que siempre será negativa. Las mejores preguntas son aquellas que se vienen repitiendo desde los filósofos griegos. Muchas son ya lugares comunes, pero no por eso pierden vigencia. Qué, cómo, cuando, por qué; si en esto admitimos eso de que la meta es el camino, como respuesta no nos sirve. Describe la tragedia de la vida pero no la explica. Hay una misión, un mandato que quiero que cumplan. Es una misión que nadie les ha encomendado pero que yo espero que ustedes, como maestros, se la impongan a sí mismos. Despierten en sus alumnos el dolor de la lucidez. Sin límites… sin piedad.”
Profesores como él, fomentan la ansiedad del conocimiento.
Besos

Rosg dijo...

Pues esa ansiedad es el meollo de la vida junto con el amor.

Gracias Antonio porque lo que has dejado aquí, completa de una manera brillante lo que yo decía.

Un beso.

maggittha dijo...

me gusto tu escrito y me identifico mucho, ya que, yo estudio para ser profesora de física y matemáticas. y unas de mis metas es enseñar de esa forma, de hacerlos pensar y dejarles algo de mi a cada alumno que tenga.
muy lindo, besos