lunes

Alguien en una revista





No es mi amigo, en realidad ni siquiera sé como se llama, ni qué le ha llevado a vivir como vive, nunca habla con nadie y si alguna vez haces un gesto que el considere de aproximación, te mira con mirada torva y se va deprisa. Ya creo que os he hablado de él en alguna otra parte, pero hoy vuelvo a recordarlo porque le he visto, con su saco negro; ahora tiene más bolsas, un par de ellas más, pequeñas y llenas a rebosar de no se sabe qué cosas. Pero sigue en la entrada del garage, con todo lo suyo bien ordenado, sentado en un lado, bien pegado a la pared, por si entra algún coche. Aquello es su hogar, allí duerme a la noche y pasa el día, antes le veía caminando por la calle, ahora casi siempre está allí, no sé si por comodidad o porque la larga estancia en la calle lo va venciendo. Con el tiempo, el pelo le crece, la barba tambien, las uñas, la ropa se ennegrece y todo él parece a punto de descomponerse. Pero un día, de pronto, aparece hecho un cromo, bien bañado, con el pelo recortado, la barba también y ropa limpia.

Suelo preguntarme quién o dónde le hacen esa puesta al día en su imagen, también me pregunto si comerá todos los días y dónde y si cenará o tomará algo caliente por la mañana. Jamás admite nada, no pide nada, no quiere ser un pobre que pide, es un hombre venido a menos, yo creo que su cabeza ha perdido el norte. Y no es mayor, no sé que edad tendrá, pero alguna vez que nos hemos mirado al cruzar, he observado que es joven aún. ¿Qué ha podido sucederle a una persona para vivir así?

Si paso por la zona donde vive, cosa que me sucede a menudo, siempre miro a ver si sigue ahí en su garage, sentado sobre sus enseres y mirando la revista en la que asoma la cara de alguien, una de esas que vienen a toda página, algunas veces es una de mujer y otras de hombre. Estába ahi hoy, sentado y con la cara de su interlocutor bien cerquita de la suya, sonreía y gesticulaba como el que está manteniendo una conversación divertida con alguien y parecía feliz.

¿Qué le dirá? me he preguntado yo. Me gustaría saber de qué hablan, que cosas tiene para contar ese hombre que prefiere compartirlas con una imegen en una revista, antes que con alguna de las personas que se le acercan. ¿Y porqué lo prefiere? será por algo que le sucedió algún día, o es su locura pacífica así. Pensaba todo esto cuando volvía a casa y también que, por mucho que nos aislemos del mundo, todos necesitamos a alguien, aunque sea alguien en una revista.

1 comentario:

Amadeus dijo...

Tal vez porque estamos más en los otros que en nosotros mismos…