viernes

Charlas tontas






-Pues verás, si te digo la verdad, yo no lo entiendo. O puede que sí, pero lo que me sugiere todo esto es algo que no quiero creer que pueda pasar en un pais moderno como el nuestro.

- Pues creételo. Creas una asociación y después buscas alguien a quien ponerle una denuncia. Claro que cualquier denuncia no vale. Tiene que ser la adecuada. Aunque el fiscal diga que no hay caso, los jueces decidirán si lo hay o no.

- Pues ¿que quieres? me parece una vergüenza.

- Eso te pasa porque tú aún crees en los Reyes Magos. Pero ya lo has visto: se acusa al gerente, al ministro o al alcalde de lo que a uno se le ocurra, siempre que tenga visos de realidad, claro. Luego se monta un circo, ayudados por los medios de comunicación afines y se intoxica al personal. Como siempre hay una parte de él que desea creerse todo lo malo que les digan de los acusados, la bola crecerá y crecerá. No importa si los susodichos son inocentes hasta que no se demuestre lo contrario, o si les arruinas su vida personal y laboral. Lo único que importa es que mientras se habla de éso que no es más que humo, no se habla de lo realmente importante, como por ejemplo que se lo hayan llevado calentito durante años.

- !Joder, tío! es que nos tratan como a borregos.

- Pues sí, porque muchos somos borregos. Solo escuchamos lo que queremos oir, solo nos creemos lo que queremos creer y además, incluso podemos alegar a favor de este dislate convencidos de que es legal.

- Bueno, antes o después todo se sabe ¿no crees? y la verdad nos hará libres.

- Lo dicho, tu vives en el limbo, chaval. Cuando hay una justicia que tarda años, cinco, siete, diez, en juzgar y dar la sentencia a un caso, aunque esta sea exculpatoria, no habrá ya justicia ninguna. Porque ¿quién va a pagar a los inocentes esos años de vergüenza, de penalidades, de rabia, de pérdida de trabajo, de estar en la boca de todos los que se han creido la falsedad, de escuchar al "comunicador" de turno que uno es esto y lo otro y en el peor de los casos, quien te paga las ostias que te dieron, santamente, en nombre de una mejor investigación?

- Oye, me está entrando el pánico. Porque quien me dice a mí que cualquier día de estos vienen a por mí porque alguien ha dicho que soy el primo de la mujer del hermano de Bin Laden.

- Ya te digo, si eso les va a dar votos a unos o a otros, puede que hasta nos pueda pasar y hablarán de ello todos los tertulianos de las emisoras "independientes", te llamarán de todo y a nadie le importará si hay que presumir tu inocencia o no. Luego cuando reconozcan los jueces (después de años) que eres más que inocente, se les olvidará pedirte perdón públicamente una y otra vez, para que todo el mundo se entere de que fueron unos canallas intencionadamente.

- ¿Sabes? voy a contratar desde ya un abogado, uno bueno, aunque me cueste el sueldo. Para por si acaso.

1 comentario:

mariajesusparadela dijo...

También yo me quedé pensando quién pagará a los integrantes de ese periódico vasco, todos estos años.
Porque la presunción de inacencia no existe. No lo comprendo.
Nadie debería de tener que demostrar que es inocente, hasta que otros demuestren que es culpable. No valen los indicios.
Eso creo yo.