viernes

NENA



Granito de arroz templado, piquito de fresa, cosita pequeña, ojitos de cacahuete, manitas tan tiernas, nenita querida, dulce como miel, delicada e indefensa, azucar para la hiel. Carnecita nueva, milagro de la vida, dulzura comprimida, poquita cosa, tan perfecta, llave de la ternura .... no me canso de mirarte, dormida, o escrutando el mundo con tus ojos perdidos entre brumas de leche y caricias. Sonrisa perdida en medio de los dulces sueños de la inocente dicha. Carne de la carne de mi carne .... niña querida.

2 comentarios:

Andrea dijo...

Te imagino... porque me recuerdo a mi misma, hace unos dieciséis años.
Ha crecido al cielo, fuerte y a la vez flexible como un junco. Conserva la dulzura y la delicadeza, dice que no es lo suyo. Aún no me canso de mirarle mientras duerme...

Besos en un arrullo de viejas nanas...

Rosg dijo...

Que maravillosa promesa son los niños. Que pena que luego, a veces, la promesa se transforma.

Un besote.