jueves

VOLVER CON EL ALMA MARCHITA




Volver con el alma marchita, decía una canción, un tango para ser más exactos. Hay algo sublime en volver, a veces el deseo de ver de nuevo lugares o personas queridas, nos llena de emociones, hay una especie de nostálgica remembranza en volver a recorrer los lugares que antaño fueron el marco de nuestras vidas y en ver la transformación de las personas que dejamos atrás al irnos.

Pero hay otras maneras de volver y estas son más sencillas y muchas veces, casi siempre, más dolorosas. Volver después de perder, después de fracasar, o por no poder enfrentarse sólo a la vida, o por que ya no se puede hacer más de lo que hemos hecho.
Volver con los ojos ausentes, llenos de la desilusión acumulada por la lucha por sobrevivir, con la pena de saber que las dificultades por fin nos han podido.


Volver con el alma marchita ....

5 comentarios:

verso y palabra dijo...

es mejor volver con mariposas en el estómago que hacerlo con el alma marchita, aunque a veces estoy segura que es inevitable

un abrazo

mariajesusparadela dijo...

Sí, volver con la frente marchita...quizá mchos prefieren no volver.

Antonio Aragues dijo...

A mi, volver solo me gusta si es para... volver a irme. No me gustan demasiado los regresos tanto si no me gusta lo que dejé como si el lugar me fue grato. En definitiva, fue y ya no puede volver.
El futuro es lo que me interesa, especialmente, al ser consciente que mayor el tiempo pasado que el futuro.
Poéticamente, es hermoso.
Besos

Andrea dijo...

Si es verdad, todo termina alguna vez, incluso los intentos de sobrevivir a los obstáculos que nos asedian a cada paso del camino.

Volver
con la frente marchita
(...)


y como también dice el tango:
escondida una esperanza humilde,
que es toda la fortuna de mi corazón.


Besotes

Daniel Hernández Rodríguez dijo...

¡Qué grande era Gardel! Redescubrí esa canción primero escuchando a Joaquín Sabina y luego, oyéndosela cantar a Penélope Cruz. Y es que es verdad, aunque tengamos que regresar por caminos que juramos no volver a pisar, muchas veces no nos queda más remedio que eso, que volver...