lunes

MEDITANDO CON BERTO



Dibujo del Blog de Mikel (15 años en la calle)-Pinchar aqui-


Berto volvió sus ojos en busca de algo a lo que asirse, buscó entre sus amigos sin saber qué buscaba concretamente. Solo sabía que se sentía perdido, como alejado de la realidad que no le gustaba en absoluto y deseoso de encontrar un sitio en el que esconderse y desaparecer.

Berto se sentía sólo rodeado de tanta gente, ajeno a todo lo que siempre había sido su vida, sin rumbo, sin meta y así fué como, una mañana decidió no levantarse y quedarse en casa, tranquilo, sin objetivo alguno, sin preocupaciones. Un poco más tarde decidió que prefería quedarse en la cama y allí pasaba casi toda la mañana, levantándose solamente porque tenía que comer; la barba crecida, el pelo enmarañado y las ojeras lo hacían parecer un viejo prematuro. Poco a poco perdió de vista al mundo y se encerró en sí mismo. Para cuando los que le querían se dieron cuenta, era un ser irreconocible.

Berto camina de la mano, una mano invisible que lo acompaña para que no se desvíe del camino. Tiene suerte, alguien lo cuida y poco a poco saldrá adelante, pero hay muchos Bertos por el mundo que no tuvieron la oportunidad y dormitan el sueño del carton de litro en un rincón de la acera o en un banco del parque, sin vida, sin esperanza, en la más absoluta soledad, puede que rechazando cualquier clase de ayuda para acabar más pronto con su sufrimiento.

Berto aún no comprende que, a pesar de todo, tiene suerte. Todos pasamos por el lado de ésos otros, apartando la mirada, porque no sabemos qué podríamos hacer para evitar que estas cosas sucedan, porque no comprendemos tal vez, que no todos hemos nacido para ser triunfadores, que algunos incluso ni siquiera han aprendido a valerse por sí mismos o lo han intentado y no lo han conseguido, pero no son culpables y aunque lo fueran, son seres humanos necesitados de ayuda.

¿Puede insinuarse siquiera que hay que reducir el gasto social en una sociedad como esta?

Rosg.

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