domingo

TERAPIA




Etapas de la vida. Ahora las distingo más unas de otras; cuando corría tanto de acá para allá siempre con prisa, queriendo hacer tanto y a veces consiguiendo tan poco, cuando cualquier cosa parecía posible y aún apreciaba una mirada cómplice de un extraño en cualquier sitio, aunque solo fuera por el amor propio satisfecho; la ansiedad del presente, la preocupación por el futuro, la mirada al pasado más reciente, repasando los errores cometidos.

Ahora levanto las persianas en la casa aún a semioscuras y contemplo los montes nevados, las calles y tejados blanquecinos y a algun despistado apresurándose por una de ellas, bien tapado, arropado por sí mismo, enrollado sobre sí y me estiro perezosa, inquilina del tiempo que discurre, como siempre, sin tomarse un respiro. Yo camino con él hacia un destino que no conozco y del que ignoro la distancia que me queda por alcanzarlo. Creí haber llegado a mi meta, pero resultó que era tan sólo un alto en el camino, tal vez para darme una nueva oportunidad de meditar o para que me parara a apreciar la belleza de la naturaleza cubierta con su abrigo de invierno.

No puedes esto, no puedes lo otro, cuidado con aquello, cuídate. Y me contemplo como alguien vivo y ardiendo dentro de un hogar que necesita arreglos ¿Quién soy yo? ¿cual? la de dentro o la de fuera.
La pantalla me mira indiferente y me parece que, incluso, se sonríe. Se ha convertido en mi cómplice, cuando surgen estos monólogos, ella y yo estamos solas y además ella calla y no interrumpe. La mejor de las audiencias, la que no te lleva la contraria.

A lo lejos, sobre la montaña que me señala donde está el mar, asoma un cielo azul y blanquecino, las nubes se retiran hacia los montes cercanos y el sol quiere calentar la tierra con sus rayos. Yo sigo aquí, envuelta en nubes también, de algodón, las de la comodidad de una casa confortable, una buena compañía y la posibilidad de hablar con una pantalla plana que semeja al silencioso psicólogo en una sesión terapeútica.

Yo sigo siendo yo, la que empuja dentro para que la casa funcione, la casa con algún remiendo, pero todavía viva.

Rosg.

2 comentarios:

Xocas dijo...

Buena travesía. Aún queda mucho y ahora ya sabes qué cosas son importantes y cuales no. Lo cual no impedirá que te equivoques de nuevo. Es parte del encanto de ser imperfectos y tener la casa medio remendada.

Muxus !

Rosg dijo...

Muchos eskerrik askos "Joquin", yo ando a la espera de ver como sigue esa historia que acabas de empezar. Parece que va a ser interesante.

Muxus eta biquiños