domingo

MADUROS o ¿inmaduros?




Leía a Michelle Pfeiffer en una entrevista, a raíz del estreno de su última película Chéri , que trata el tema de una mujer madura enamorada de un hombre joven y por lo tanto del amor, el paso del tiempo y la belleza.

Claro que la Pfeiffer, como algunas otras actrices, seguirán siendo bellas a pesar de los años, no sé si será el caso de ella, pero si el de otras que a fuerza de quirófano acaban con la cara inexpresiva y el cuerpo machacado por tanto entrenamiento y sacrificio.

Lo que preocupa a los hombres y las mujeres del hecho de cumplir años creo que son cosas diferentes, nosotras observamos nuestra marcha hacia la madurez con una cierta preocupación por lo físico, pero admiradas de la capacidad de comprendernos y comprender, de relativizar y de disfrutar de todo lo bueno que nos da la vida, dejando no olvidado, pero sí en el lugar que le corresponde a todas esas cosas que nos preocuparon antes tanto, que nos han dado los años.

Lo importante, creo yo, es que sepamos donde nos encontramos. Hemos llegado a la etapa en que podemos decidir si lo que queremos y quisimos siempre puede hacerse realidad sin tener que anteponer a ello los intereses de quienes nos rodean, como nos sucedía hasta ahora.




Podemos seguir siendo bellas, de hecho la mayor parte de las mujeres maduras, hoy en día, lo son. La belleza es algo que se irradia y quien no lo comprenda es que no entiende de hermosura. La serenidad, la dulzura, la comprensión, la generosidad …. Todo eso es lo que caracteriza a la madurez cuando está bien llevada, lo mismo para ellos que para ellas. La vida no termina cuando uno ha cumplido los cincuenta y tantos, sino muy al contrario empieza de nuevo de una manera diferente.

Solo los que se empeñan en vivir de maduros como lo hacían de jóvenes, arrastrarán casi seguro una frustración que los colocará al borde del desencanto. Comprender esto pronto es lo que ayuda, en cada etapa de la vida, a vivir plenamente.

La madurez es un buen momento, tan bueno como cualquier otro, solo hay que despertar, no aletargarse, darle a cada instante un gramo de fantasía y dos de ilusión, observar a nuestro alrededor y ver cuanto hay de bueno en cada pequeña cosa y encararse con valor a las que nos preocupan o acongojan. Sabiendo que el tiempo camina hacia delante inexorablemente, comprendemos que hay que aprovechar cada instante de manera serena y sencilla, con alegría, generosidad y mucho amor.

1 comentario:

sou eu dijo...

observaciones y algunos consejos muy recomendables