miércoles

LA NOCHE


(Pattinson)



Pablo se puso su pijama y abrió el hueco helado de su cama, puso su cabeza bajo sus brazos en alto y contempló las pequeñas imperfecciones del techo de su cuarto. Era la hora justa, esa en la que por fin el tiempo era todo suyo y también los silencios. Temía la llegada de ese momento y a la vez lo deseaba, era el instante del descubrimiento de su vida solitaria, cada noche era como un viaje por entre las telarañas de su corazón acongojado. ¿Existía en algún lugar esa media naranja prometida? Dicen que todos tenemos la nuestra. ¿Cuando llegaría y cómo? o tal vez ya había pasado por su lado y no había notado en sus ojos que era su destino, porque andaba tan deprisa, que no se paró a mirarlos

Imaginó los ojos claros brillantes por una lágrima furtiva, la sonrisa a medias en su boca y la mano extendida en un último gesto por ser vista y reconocida. La noche y el silencio iban cerrando los ojos de Pablo y sus pensamientos se envolvían en la ligera bruma del olvido, pero en su corazón aún temblaba la extraña nostalgia de ese amor que aún no conocía y sin embargo esperaba no haber perdido.

Rosg.

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