sábado



Lo dijo un día y seguía siendo igual. A veces dejaba de ser la persona que parecía ser y se transformaba en otra muy diferente. No era inconscientemente, no, sabía bien lo que hacía. Pero quería volar y no tenía más alas que las de su fantasía. Volaba y se alejaba cada día más, no quería hacer daño a nadie. Ni siquiera a sí mism@. Y así fué como encontró un camino oculto, lleno de originalidad y sosiego, que nadie entendía sino el-la mism@ y lo recorrió largamente, para no morir como una flor en un jarrón, poco a poco, ahogad@ por la rutina.

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