jueves

Tres mujeres tejen una manta que llevaran a la orilla del rio






Tres veces dijo su nombre. Pero ella no quiso escucharle. El pensó:
!Mujeres! No había quien las entendiera. Tejen a tu alrededor un mundo de ilusiones y alegrías y una vez que te tienen atrapado, te dejan solo. Algo así como hacemos en verano, cuando por el calor, tiramos la manta que nos ha dado abrigo y nos olvidamos de ella.

De nuevo dijo su nombre, deseando olvidar los pensamietos que le llevaron a sentirse otra vez atormentado. Pero la mujer seguía indiferente, paseando sin pensar que dejaba al hombre en la otra orilla, en el más triste camino a recorrer: el de la soledad profunda. Como el agua fría del río.

Rosg.

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