martes

MARIA, CAFE Y BOLLOS



No sé que hora era, pero creo que muy pronto, cuando ha sonado el teléfono hoy. Acababa de salir de la ducha y aún no había desayunado. Era María: ¿tomamos un cafecito?, me ha preguntado. Tendrá que ser el desayuno completo, le he respondido, porque yo aún estoy en ayunas. Pues lo que gustes.

Y sentadas en la mesa de siempre, parece que nos la reservan, hemos charlado de nuestras cosas y también de las de los demás. Sin cotilleos ¿eh?. Al final hemos acabado comentando lo del desfile de celefración de lo que ahora llamamos Fiesta Nacional y antes era el día de la Hispanidad, o algo así. Mira que había montones de gente en el Pilar ayer, me dice María, parecía Aste Nagusia. Pues eso es para ellos, le digo, sus fiestas mayores.

Luego está lo del desfile, vuelve a decirme, ¿que te parece?. Pues no lo he visto, le digo, he estado en la playa. !En la playa a mediados de Octubre! se sorprende. Bueno mujer, no en bañador y todo éso, sólo paseando por la arena. !Ah!. Aunque había gente bañándose, añado.

Ella si vió el desfile, al menos una parte. Me ha informado de la barba que se ha dejado el Rey, que al parecer no le favorece nada, dice ella, y de la Ministra tan derecha y quieta y de esto y lo otro. Pero la conclusión es que no le gusta que celebremos el día de la Fiesta Nacional con un desfile militar. A ella no le gustan los militares; no ellos en sí mismos, sino el ejército en su conjunto. Ella cree, me dice, que mejor sería gastar todo ese dinero en otras cosas más prácticas. Porque, según ella, rehacemos los pueblos tras las guerras, para volverlos a destruir poco después gracias a otra guerra que no se sabe de donde brota. Y así sucesivamente. En el entre tanto los hombres van muriendo de manera horrible y nada cambia a pesar de ello y las mujeres son bejadas y dejadas a su suerte y los niños se quedan huérfanos e incluso mueren. Y total para qué. Vienen los que dicen que han ganado y siguen "puteando" al personal igualmente.

Mi hermano me decía ayer, cuando le comentaba todo esto,(vinieron a comer él y mi cuñada) me dice María de nuevo, que todo esto que digo suena a demagogia barata; así que le pregunté a ver que era eso. Bueno ya sabe lo que es, pero no cree que ella quiera hacer demagogia, ni cara ni barata. Ella dice lo que piensa.

Yo no sé que decirle. A mi no me gustan los desfiles, bueno son bonitos de ver, pero prefiero uno de Carnaval. Los ejércitos son para lo que son. Y es inutil decir que son para otra cosa. Para esas otras cosas está la Cruz Roja y podría haber otros cuerpos de ayuda. Pero sin armas, que matan o hieren a veces de manera tan cruel que desearia uno haberse muerto. Algunos países han optado hace tiempo por no tener ejército y ahi están, no les pasa nada. Nadie les ataca, en realidad, si eres pequeño, por mucho ejercito que tengas, antes o después acabarán dándote por el flay, si un grande se lo propone. Y habrán muerto muchos para nada.

Al final pagué yo los bollos y los cafés. Estaban riquísimos, o a mi me han sabido a gloria. Ni el desfile ha conseguido que no disfrutemos de ellos y de la compañía.

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