lunes

HIJO




(Para Mercedes)

Hola muerte, eres esa vieja conocida a medias, o quizá no a medias ya que me has visitado ya largamente. Pero esta vez, muerte, has venido sigilosa, a traición, sin avisar. Y además, muerte, lo has hecho de la manera más cruel e insoportable.

Tu muerte ¿eres la muerte? o ¿eres mi muerte? .... pero ¿eras su muerte? Y ¿donde estás ahora, donde te escondes? si pudiera encontrarte muerte, te escupiría a la cara, porque, aunque no soy valiente, nunca te temí a tí, sino a la enfermedad que te acompaña. Y hoy te odio, por que ni enfermedad traias, llegaste así traicioneramente.

Escucho el canto : !resucitó, resucitó ... resucitó!. Pero tú ¿a dónde lo has llevado?. Devuelvemelo, porque era mío, aunque sé que nadie nos pertenece. Escucho que ha nacido a la vida en Dios. Y yo me pregunto ¿por qué El se lo queda? ¿Y yo?

No lo entiendo, este dolor es insoportable y lo demàs son solo palabras. ¿Cómo llenar esta ausencia, hacia donde mirar para encontrar sus ojos o su sonrisa? ¿no podré sentir jamás sus manos apartando mi pelo de la cara o posar mi mano en su frente para apreciar si está febril, como cuando era niño, como cuando era hombre?

Oigo una voz que pregunta ¿por qué lloras? ¿que buscas, a quien buscas? Por qué me pregunta eso: lo busco a él. Lo estoy buscando desde mismo instante en que cerró sus ojos definitivamente. Y sigo escuchando las voces que dicen:

!Resucitó, resucitó .... resucitó!

La vida eterna .... debo dejarte marchar a esa nueva vida, ¿cómo podría hacerlo si fuiste carne de la mía?

Me dice la voz, que has resucitado en esa vida nueva y que debo soltarte de mi mano, HIJO. Que ahora estás con el Padre.

¿Dónde estás muerte? ... traidora.

Rosg.

No hay comentarios: