martes

CARTA

CARTA_CÉSAR MORO

CARTA [1939]_César Moro III Te quiero con tu gran crueldad, porque apareces en medio de mi sueño /y me levantas y como un dios, como un autentico dios, como el único y /verdadero, con la injusticia de los dioses, todo negro dios nocturno, todo/ de obsidiana con tu cabeza de diamante, como un potro salvaje, con tus /manos salvajes y tus pies de oro que sostienen tu cuerpo negro, me /arrastras y me arrojas al mar de las torturas y de las suposiciones./ Nada existe fuera de ti, sólo el silencio y el espacio. Pero tu eres/el espacio y la noche, el aire y el agua que bebo, el silencioso veneno/y el volcán en cuyo abismo caí hace tiempo, hace siglos, desde antes/ de nacer, para que de los cabellos me arrastres hasta mi muerte. /Inútilmente me debato, inútilmente pregunto. Los dioses son mudos; /como un muro que se aleja, así respondes a mis preguntas, a la sed /quemante de mi vida./ ¿Para qué resistir a tu poder? Para qué luchar con tu fuerza de /rayo, contra tus brazos de torrente; si así ha de ser, si eres el punto, /el polo que imanta mi vida. / Tu historia es la historia del hombre. El gran drama en que mi existencia /es el zarzal ardiendo, el objeto de tu venganza cósmica, de tu rencor de acero. /Todo sexo y todo fuego, así eres. Todo hielo y todo sombra, así eres: /hermoso demonio de la noche, tigre implacable de testículos de estrella, /gran tigre negro de semen inagotable de nubes inundando el mundo./ Guárdame junto a ti, cerca de tu ombligo en que principia el aire;/cerca de tus axilas donde se acaba el aire. Cerca de tus pies y cerca de/tu manos. Guárdame junto a ti./ Seré tu sombra y el agua de tu sed, con ojos; en tu sueño seré aquel/punto luminoso que se agranda y lo convierte todo en lumbre; en tu /lecho al dormir oirás como un murmullo y un calor a tus pies se anudará /e irá subiendo y lentamente se apoderará de tus miembros y un gran descanso/tomará tu cuerpo y al extender tu mano sentirás un cuerpo extraño, helado: /seré yo. Me llevas en tu sangre y en tu aliento, nada podrá borrarme. /Es inútil tu fuerza para ahuyentarme, tu rabia es menos fuerte que mi /amor; ya tú y yo unidos para siempre, a pesar tuyo, vamos juntos. /En el placer que tomas lejos de mi hay un sollozo y tu nombre. /Frente a tus ojos el fuego inextinguible./ 18 de junio de 1939

(Tomado del blog El cielo a caballo (Poesía de André Gruchaga)

1 comentario:

Poetas Anónimos dijo...

Buenos días

Pasaba por tu Blog con intención de invitarte a participar de "Poetas Anónimos", seria un gusto que estés entre los usuarios y/o comentaristas,
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