sábado

LA ESCALERA




Subía los empinados escalones sin apenas aliento, las hojas secas y amarillentas rozando el borde de sus pies y la sombra alargada de los árboles como techo sobre su cabeza.

Bajaba sujetandose a la barandilla cuidando bien de donde pisaba por miedo a tropezar pensando solo en el dolor insoportable de sus rodillas y en las hojas caidas que no le dejaban ver el suelo.

Saltó los últimos peldaños de dos en dos, volvió la cabeza y, desde lo alto del ultimo escalón contempló el paisaje como el que mira el mundo y lo sabe suyo.

En el ultimo escalon hizo un alto y suspiró profundamente, vió el paseo solitario y cubierto de hojas secas amarilleando por doquier, sintió una punzada extraña en su pecho y volvió la tristeza que se había adueñado hacia tiempo de su corazón.

No volvió a mirar atrás, apresuró el paso y atraveso la calzada apresuradamente: le esperaban.

Por fin se decidió a bajar el ultimo peldaño y sin prisa caminó por el paseo cubierto de otoño.

rg\zb

1 comentario:

xenevra dijo...

El otoño nos coge de la mano para que paseemos los sentimientos más intensos, eso sí, sin dejar nunca de abrazarnos no nos vayamos a perder en la nostalgia.