martes

EL JOVEN

El pelo largo y descuidado, un pantalón de malla y una camiseta a rayas sujeta a la cintura por un cinturon de cuero deshilachado. 50 kg. como mucho. Andares nerviosos y tambaleantes y tres bolos en las manos que de vez en cuando lanzaba al aire en una mueca de trabajo circense para poder, de esa manera, acercarse a los transeuntes y demandarles unas monedas, sin demasiada vergüenza.

En una esquina una chaqueta vieja y una mochila sucia tirados en el suelo y junto a ellos un viejo perriplás sin ninguna raza, dormitando con un ojo abierto y con aspecto resignado.

Es domingo y la gente camina distraida mirando los escaparates de las tiendas fijándose en las ropas y calzados de la nueva temporada, haciendo planes para lo que necesitarán en la próximas vacaciones; pasan a su lado indiferentes y, a veces, intentando dejarlo a un lado cuando él se interpone en su camino. Nadie quiere verle. Es la imagen del fracaso y eso estropea la tranquila mañana de la gente.

¿Que circunstancias ha podido entrecruzarse para llevar a un muchacho tan joven y de buena planta a esa destrucción fisica y psiquica?. No hay duda de lo que le pasa, sólo hay que fijarse en sus movimientos nerviosos, descontrolados, en ese no poder estarse quieto ni un segundo, en el brillo y rojez de sus ojos, en el temblor de sus manos. Está necesitando una dosis y si nadie le ayuda pronto, algo pasará.

He tenido suficiente para pensar el resto de la mañana. El muchacho tendrá unos padres que conoceran su situacion y sufriran por ella. O desconoceran por donde anda y tambien sufriran. Y sobre todo él mismo que, en los momentos de lucidez, será consciente del infierno en el que vive, tal vez sin haber hecho otra cosa mal que haber aceptado un porro un día a otro que decía ser su "amigo".

Y finalmente, caminas intentando no verle, y si le ves te preguntas qué debes hacer. Darle una moneda o dos para que tenga para su dosis o no darle nada y olvidarle, aunque eso sea motivo de sufrimiento para el y tal vez el principio de algun acto delictivo.

Fijandose bien, por las calles de las ciudades, hoy en día, hay demasiados hombres (sobre todo hombres) jóvenes con el aspecto derrotado que da la miseria, envejecidos antes de tiempo, pasotas, fuera de todo lo que es considerado vida normal. Es lícito que haya tantos otros que derrochamos tanto en ir a la moda o en cualquier otra superficialidad, y que aún así nos sintamos insatisfechos y deprimidos?.

Si miras con un poco de misericordia en los ojos ..... salir a pasear a veces da mucho que pensar

ZB\

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