jueves

VACACIONES

Aquellas eran sus segundas vacaciones sola. La primera vez le había costado mucho decidirse. En esta ocasion no habia tenido que pensarlo demasiado. Si no podía ir acompañada no queria quedarse en casa.

El hotel era estupendo. La playa deliciosa aunque no hacia calor. Pero a ella le gustaba madrugar y ponerse unos leggins y unas zapatillas y salir a caminar por la arena fina. Lo venia haciendo desde el segundo día que llegó. Sacaba preciosas fotos, caminaba ligera hasta sentirse acalorada y adivinar su cara sonrosada.

Aquel hombre se cruzaba con ella cada mañana. Vestido comodamente daba pequeñas carreras y las combinaba con marchas rápidas. Se miraban medio sonrientes, una mirada que duraba apenas un segundo.

Los dias fueron pasando. Aquellas vacaciones iban resultando tal y como las esperaba. Tranquilas, con algunas pequeñas excursiones a los pueblos cercanos, mucha lectura y musica y algunas charlas con personas que, como élla, estaban en el hotel pasando una temporada o bien solas o en grupo. A las noches tomaban una copa en uno de los salones y una partida al julepe.

Una de aquellas mañanas el hombre no apareció en la playa y entonces fué cuando ella se dió cuenta que esperaba verle como era costumbre. Y sintió como una especie de desilusión absurda que hizo que parte del placer de aquel paseo quedara archivado.

Sentada en un banco del solitario paseo maritimo, viendo las gaviotas volando en torno a las pocas barquitas que faenaban en el horizonte se rió de sí misma al ver su propia desilusion.

- Tienes ya sesenta años - se dijo - el que podra tener, unos cincuenta?. Por mas que digan que la edad no importa, ya lo creo que si que importa. Lo mas seguro es que ni te recuerde. Las mujeres a esta edad desaparecemos del mapa de los vivos, empezamos a no contar para casi todas las situaciones y pretender lo contrario es engañarse.

Estaba totalmente absorta en sus pensamientos. No se sentia mal con sus años. Llegar a ellos y a su grado de autoestima e independencia le habia costado lo suyo. Ahora contaba con tiempo, un buen vivir y ganas de hacerlo. Lo entendian asi los demás, que tenía derecho a disponer de si misma como quisiera y tambien a ser considerada la mujer que era en todos los sentidos?.

Se puso las gafas de sol por que éste brillaba cada vez mas alto, puso su brazo sobre el respaldo del banco en el que se había sentado y se dejó llevar de sus pensamientos.

De pronto sintio que alguien le daba unos golpecitos en la espalda. Se enderezó un poco sobresaltada ya que casi habia perdido el sentido del tiempo y el sitio y se giró a ver quien la llamaba : y alli estaba el, con un culote de ciclista, el casco y las gafas subidas sobre el, unas zapatillas de tacos y una bicicleta de paseo en la mano.

- Hola! espero no molestar - le dijo - acabo de volver, he dado una vuelta por el soto, como ves en la bicicleta, pero no podía dejar de venir a ver si aun te pillaba .... como todos los dias. He pensado que va siendo hora ya de que nos presentemos : Soy Alberto Zorrilla .....

Y alargo su mano para tomar la que ella le ofrecía ....

ZB\

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