martes

PEREZA

Sobre la mesa un monton de papeles, la gente entrando y saliendo del despacho. Un monton de catalogos mirandome a la espera. Y el teléfono .... caramba el telefono no deja de sonar.

Pero, aunque estoy, no estoy. Tengo la cabeza aún lejos y detenida en otros mundos. Se balancea entre pensamientos agradables, voluptuosamente desmañada, como si pesaran cien kilos y no pudieran dar ni un paso.

Miro a traves del ventanal y veo a lo lejos la niebla matinal sobre la colina verde. Por alli deben de volar las gaviotas sobre el mar. Eso es una canción, pienso, pero soy incapaz de tener un pensamiento que me lleve mas lejos.

El telefono empieza a fastidiarme. Por fin lo descuelgo y pregunto quien llama ..... y !sorpresa! no es una llamada de trabajo, algo ha debido de avisarme por que he sentido la necesidad de cogerlo.

Cuando dejo el aparato en su sitio aún me siento mas ingrávida ..... creo que voy a empezar con este catálogo que tengo aqui medio abierto ... será mejor que de una vez me ponga a trabajar por que si no se me va la mañana

ZB\

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