lunes

MALTRATO

Dió un pasó mas ... ni siquiera volvió la cara para mirar como se cerraba la puerta. Apretó la bolsa en su mano y llamó al ascensor.

Le había mirado a la cara cuando le dijo adios. Había observado tranquilamente como a él se le inflamaba la vena en el cuello y por un instante sintió un miedo desconocido e incontrolable, pero permaneció inmutable y mantuvo su mirada.

Al principio no la había creido, casi sin darse cuenta puso una sonrisa despectiva en su boca y la dijo ¿a donde vas a ir si no sabes hacer nada?. La rabia la habia dominado por un instante, pero pensó que mejor callaba y se fue a la habitacion, tomó lo que le pareció imprescindible y lo puso precipitadamente en una bolsa de viaje. Tomó su bolso y sin pensarlo mas ... se fué.

Se recostó en la pared del ascensor y entonces dió rienda suelta a sus nervios y lloró desconsoladamente. No duró mucho su llanto. Se caló las gafas de sol y salió del portal con la cabeza bien alta y pisando fuerte.

Desde la ventana él la miró cruzar la calle con un sentimiento ambivalente de miedo a perderla y de orgullosa superioridad diciendose: volverá ¿a donde va a ir esta estupida sin mi?.

Camino hacia la habitacion que habia alquilado de antemano en una pequeña pension al otro lado de la ciudad recordó todos los hechos que la habían llevado a este momento. Los primeros maravillosos tiempos, las frases despectivas que primero eran novedad y se hicieron pronto una costumbre, los primeros: !cállate tu no tienes ni idea!... los ademanes amenazantes que a veces tanto la asustaban. Las salidas sin aviso, las noches de espera y las respuestas violentas a sus preguntas sobre donde habia estado. Las lágrimas en sus ojos y sus suplicas de perdon al día siguiente que parecian tan sinceras.

No había durado demasiado tiempo todo aquello. Pero un dia, no hace tanto, en una de esas salidas de tono él levantó su mano con tal ira en su cara que entonces si que llegó a sentirse atemorizada. De pronto pasó por su mente todo lo que habia leido, escuchado y visto sobre los hombres maltratadores y decidió, despues de meditarlo seriamente, que no iba a darle la oportunidad a que le diera el primer golpe.

Apretó fuertemente la bolsa con su mano, respiró profundamente y apresuró el paso camino de la libertad recien recuperada diciendose que el que bien te quiere no te hará llorar nunca y que no hay hombre que merezca que una sola mujer viva atemorizada, bejada y sintiendose basura a causa de su poca hombría.

ZB\

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