jueves

LEYENDO SE DISFRUTA

Lawrence Durrell - Justine

"-Soy siempre tan torpe la primera vez... ¿Por qué será?

-Los nervios, tal vez. A mí me pasa lo mismo.

-Me tienes un poco de miedo.

Enderezándome, sobre un codo, como si acabara de despertarme, le dije:

-Justine, ¿qué demonios vamos a hacer de todo esto?

(...)

-¡Ah, estás llorando!, -dijo, tristemente-. Ojalá yo pudiera llorar. He olvidado cómo se hace.

(...)

Recuerdo la furtiva languidez con que nos vestimos y, silenciosos como cómplices, bajamos la calle por la sombría escalera. No nos atrevíamos a tomarnos del brazo, pero nuestras manos se encontraban sin querer mientras caminábamos como si aún no hubiera roto el hechizo de la tarde y no pudieran soportar la separación. Nos despedimos sin decir palabra, en la plazoleta con sus árboles moribundos que el sol había abrasado hasta darles el color del café; nos despedimos mirándonos tan sólo, como si cada uno hubiese querido grabar para siempre su imagen en la memoria del otro.

(...)

Mientras regresaba despacio a casa por la oscura avenida arbolada, saboreando el aire salobre del puerto, me acordé de las palabras que había pronunciado Justine en la cama: 'Nos servimos de los demás como si fueran hachas para talar a quienes realmente amamos.'"

No hay comentarios: