domingo

FICCION

Contó las gotas cuidadosamente: 3,4,5 ... pensó un instante y añadió dos mas. Movió deprisa la cucharilla en el vaso y se lo dió al niño a beber.

Mientras terminaba de recogerlo todo y se preparaba un poco, el medicamente hizo su efecto. A los 10 minutos el crío dormía plácidamente. Echó una ultima mirada y cuando le pareció que todo estaba en su sitio, tomó el bolso y las llaves y salió a la calle.

Pisar la calzada y olvidarse de todas sus preocupaciones fué cuestión de un instante. La esperaban en el coche; él la vió venir por la calle y midió de arriba abajo su silueta y su manera de caminar.

Fué una gran noche: cervezas y risas entre el grupo; miradas complices y prometedoras entre ellos dos. Baile y aproximación, calor que transpasaba la ropa y ponía electricidad en el cuerpo. Avances discretos, anticipación.

Y al final, cuando ya el cuerpo desbordaba pasión: un lugar discreto y tranquilo y la culminación de todo lo deseado.

De madrugada volvió a casa, abrió la puerta sigilosamente y entró lo primero en el cuarto del niño. Se acercó a besarlo y la sangre se le heló en el cuerpo. Sintió un frío enorme en sus labios, el que provenía de la piel del pequeño como un témpano helado, piel sin vida, quieta ....

Ahogó un grito desgarrado mordiendose la mano. Se dejó caer, poco a poco, hasta quedar sentada en el suelo. Su cabeza dejó de funcionar, sólo se decía: !no puede ser, no puede ser! y era incapaz de coordinar ni pensamientos ni movimiento.

Debió de pasar bastante tiempo por que por la ventana entraba ya un rayo de sol mortecino. Consiguió levantarse con dificultad. Había tomado una decisión y friamente comenzá a ponerla en práctica.

Al día siguiente en la prensa salió publicada la desapación de otro niño.

ZB\

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