jueves

EL PAJARO

EL PAJARO
Por la mañana temprano el silencio reina ... bueno, no es total por que los pajaros andan ya alborotados y laboriosos. La huerta de mi casa, o el jardin o no se yo como llamarlo se llena de esos pajarillos que buscan su sustento.

Suelo sentarme en la terraza de arriba y me dejo estar tranquilamente. Contemplo el sol y siento como empieza a calentar el aire. Algunas nubes se deslizan placenteramente por el cielo en direccion a no se sabe donde .... hay un ligero aroma a hierba humeda del relente de la noche.

Por el callejon del garaje alguien camina con un perro y lo habla como si fuera un niño. Palabras dulces a las que el perrillo contesta moviendo la cola alegremente.

Yo estoy alli como testigo mudo de como el mundo se despereza, mirando a las golondrinas que brotan de pronto desde el alero de la casa consistorial todas de golpe, unidas por un mismo deseo de llegar ... llegar ... a donde?.

Pero hay algo que entretiene mi mente desde hace unos dias y no es sino un pequeño pajarillo, cuyo nombre ignoro, que cada mañana acude a mi casa atraido por un firme propósito y al que admiro por su resolucion y voluntad.

Solo hay hierba en mi jardin, ni siquiera es cesped, sino hierba pura y vulgar, adosados a los muros de piedra vieja unos rosales que dan hermosas rosas de colores variados y que apenas piden cuidados, y en el centro, solitario, añejo, tupido un nogal. Tiene mucho años ya, no se cuantos en concreto, pero tantos como para que los vientos invernales hayan inclinado su tronco y roto mas de una vez sus ramas.

A pesar de sus años cada otoño nos regala una hermosa cosecha de nueces que, generalmente, quedan alli para adorno, ya que una vez pasado el verano no solemos volver hasta la primavera.

El pajarillo del que os hablo viene a diario, se coloca sobre una nuez, siempre la misma y laboriosamente la picotea con fuerza. Entre pico y pico se balancea en la rama con el pecho hinchado y canta hermosamente al cielo, al sol y a las nubes.
Y despues sigue picando en un acto de voluntad ferrea por ver si consigue abrir la nuez y comerse el fruto prometido.

Y yo le espio, es más, me siento ahi esperando que venga para admirar su fortaleza y determinacion. Estoy segura de que antes o despues conseguira su propósito y aunque no sea así, no importa. Canta con alegria, y !que bien canta! .... y sigue ahi disfrutando de lo que la Naturaleza le da.

Sigo un momento mas sabiendo que la felicidad existe, y que cuando nos roza por un instante hay que saber apreciarla.

ZB\

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