lunes

DE UNA TARDE DE LECTURA

Delicias proporcionadas por unos instantes de lectura:


Ausencia

Dejaré que muera en mí el deseo
de amar tus ojos dulces,
porque nada te podré dar sino la pena
de verme eternamente exhausto.
No obstante, tu presencia es algo
como la luz y la vida.
Siento que en mi gesto está tu gesto
y en mi voz tu voz.
No quiero tenerte porque en mi ser
todo estará terminado.
Sólo quiero que surjas en mí
como la fe en los desesperados,
para que yo pueda llevar una gota de rocío
en esta tierra maldita
que se quedó en mi carne
como un estigma del pasado.
Me quedaré... tu te irás,
apoyarás tu rostro en otro rostro,
tus dedos enlazarán otros dedos
y te desplegarás en la madrugada,
pero no sabrás que fui yo quien te logró,
porque yo fui el amigo más íntimo de la noche,
porque apoyé mi rostro en el rostro de la noche
y escuché tus palabras amorosas,
porque mis dedos enlazaron los dedos
en la niebla suspendidos en el espacio
y acerqué a mí la misteriosa esencia
de tu abandono desordenado.
Me quedaré solo como los veleros
en los puertos silenciosos.
Pero te poseeré más que nadie
porque podré irme
y todos los lamentos del mar,
del viento, del cielo, de las aves,
de las estrellas, serán tu voz presente,
tu voz ausente, tu voz sosegada. "

Vinicius de Morae)

* * * * * * * * *


¿Que si te quiero....?

¿Todavía cuestionas si yo te quiero?

¿No te das cuenta de las noches que te pienso?

¡Y de otras en que el sueño se me ensaña y recuesta...!

¿No llega a ti mi canto envuelto entre las sombras
entre oscuras penumbras, antes de que amanezca?

¿Ni te has fijado al cielo?

¿Ni hablas con las rocas que,
de paso a tu casa, atestiguan calladas
cada canto de mi alma; cada flor; cada aroma...?

Se te ha cerrado el tacto.

Ya no escuchas; no lloras.

Hoy estás insensible a tantas, tantas cosas que te dicen "te quiero",
y que mi nombre nombran.

¿Has perdido el sentido?

¿Ya tus manos no rondan
aquellos pergaminos que dejé un día en tu casa,
sobre el sofá del patio, do estuvimos a solas...?

¿Olvidaste mis besos?

¿Olvidaste mi boca?

¿Olvidaste que un día, detrás de una amapola,
yo te di mi cariño, junto con una rosa...?

Sabes bien que te quiero con una furia loca.

Sabes bien que mi alma, en pedazos ahora,
se retuerce en tus sábanas como hiciera yo otrora.

Sabes bien que mis versos, éstos que escribo ahora,
y que salen de un alma que en añicos va rota,
son para ti, mi niña, mi niñita de armiño,
para ti bella dama, donde cada mañana
recostaba mis bríos sobre ti y tu corpiño.

¿Que si te quiero...? ¡Júralo...!

Y te quiero con fuerzas,

cual de caballo... el brío,

te quiero con el alma;

con mi sexto sentido;

te quiero como nadie, oye bien,

como nadie en la vida...

¡ jamás te haya querido !


(De éste desconozco el autor.)

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